pelado de cachemir



PELACIÓN DE CASHMERE

El pelado se refiere a la apariencia de esas "bolas" debido al roce de las fibras superficiales muy pequeñas que escapan del hilo porque no están completamente fijadas por el giro.

A menudo tendemos a tener una concepción errónea de pelar pensando que es un defecto de calidad. De hecho, esta es una característica frecuente y absolutamente normal de cachemir y lana fina.

Al hacer un suéter de cachemir puro, siempre se deben hacer compromisos: de hecho, siempre se enfrenta al dilema que requiere elegir entre favorecer la suavidad o apretar el hilo, para evitar la liberación de esas fibras que, con el continuo uso, causa descamación.

Cuanto más se tuerza el hilo, por lo tanto, más cerrado, más se volverá menos blando e hinchado, hasta el punto de parecerse a una cuerda.

Por el contrario, el uso de un hilo hinchado, suave y ligero, obtenido con unas pocas vueltas, dará lugar a la creación de un tejido muy delicado, que se arruinará en poco tiempo.

Preferimos hacer un giro medio / alto para favorecer la durabilidad y la estabilidad de las prendas, por lo que a veces nuestros suéteres son suaves, pero seguramente, lavado tras lavado, se volverán cada vez más y cualquier peeling ligero desaparecerá por completo después de 2 o 3 lavados.

Cuanto más delgadas sean las fibras, más tenderán a pelarse: un suéter "shetland" (lana común) ciertamente tendrá menos problemas que el merino extrafino o la cachemira.

Formas de minimizar el peeling

No use una camisa más de 2/3 días seguidos.

Lávelo con la mayor frecuencia posible, ¡la cachemira ama el agua! Las cabras viven en condiciones difíciles, al aire libre y a menudo bajo la lluvia.

Las fibras, al humedecer, reaccionan aflojándose mientras que, cuando se secan, vuelven a su estado original.

De esta manera, su suéter de cachemir se renovará con cada lavado.

Lo que se usa sobre cada prenda de punto debe tener una superficie lisa, con etiquetas o accesorios que no sobresalgan particularmente.

Recomendamos la atención en los hábitos diarios, incluso los más normales: por ejemplo, evite llevar un bolígrafo u objetos rígidos en los bolsillos, para evitar el fenómeno de pelar tanto como sea posible.